Estas vacaciones pueden ser un «dolor de cabeza» para parejas con problemas profundos

Aurora Herrera · Acompañamiento profesional

Estas vacaciones pueden ser un «dolor de cabeza» para parejas con problemas profundos

Las vacaciones no hacen sino «acelerar el proceso en el que ya se encuentre la pareja» eso lo tenemos comprobado los terapeutas de parejas.

La vida conyugal y familiar no ha permanecido intacta ante la dura realidad del confinamiento y de la crisis social y sanitaria. La COVID-19 nos ha sometido a un «momento de adaptación en el que han quedado más en evidencia nuestros puntos fuertes y los débiles». Éste es el equipaje con el que la mayoría de las parejas llega al descanso vacacional.

Bien es cierto que la incidencia del confinamiento no ha sido igual en todas las parejas, algunas, incluso, se han «fortalecido». Muchas otras han sufrido tensiones importantes. Pero dentro de estas últimas, y en relación a cómo afrontan las vacaciones, cabría hacer una distinción. Como observamos los expertos en terapia de pareja , «para las parejas que, simplemente, se han estresado, pero han estado unidas afectivamente, las vacaciones pueden ser este año más deseadas».

No sucede lo mismo en el caso de parejas con «dificultades más profundas». Para ellas, las vacaciones pueden ser un «auténtico dolor de cabeza, ya que se supone que tienen que estar disfrutando cuando, en realidad, tienen el corazón encogido». A este respecto, hay que tener en cuenta que no pocas parejas estarán este año en esta situación, pues muchas se habrán dado de bruces con su situación a raíz de la experiencia del confinamiento.

Huir de la evasión

Efectivamente, las vacaciones no son, en sí mismas, un bálsamo para cuestiones conyugales de calado. Por esta razón, en el caso de parejas con problemas profundos, una buena idea puede ser pasar el período de descanso en compañía de «amigos que los conozcan bien o hayan pasado por una situación similar». En todo caso, debe ser gente comprometida «que vaya a fondo con la pareja» y contribuya a un «afrontamiento directo del problema para hacer surgir una esperanza en la relación». Por el contrario, recurrir a los amigos como mecanismo de evasión no es una buena consigna. En general, la desconexión «puede aplazar el problema, pero no contribuirá a arreglarlo».

El reconocimiento de la verdad, aunque sea dolorosa, «es el primer paso hacia la felicidad». Por este mismo motivo, hay que vencer las reticencias a recurrir a ayuda profesional. «A veces nos da vergüenza pedir ayuda porque pone en evidencia cierta incapacidad. Sin embargo, dar y recibir ayuda nos humaniza y ayuda a crecer personal, conyugal y familiarmente».

Momento para disfrutar

Como se ha dicho, las vacaciones actúan de intensificador de la situación familiar y conyugal de base. Así, el contexto vacacional es propicio para revitalizar los fundamentos. «Las obligaciones del trabajo y las ocupaciones diarias, a menudo, transforman la relación de pareja o la familia en una empresa a gestionar» y que «las vacaciones son un período especial para recordar o reconocer que no es solamente esto, sino que nuestra pareja o nuestros hijos, son un bien simplemente porque existen».

Respecto de la posibilidad de que uno de los miembros de la pareja haga planes por su cuenta durante una parte de las vacaciones, no es preocupante siempre que no se trate de «una huida» sino de un «momento de crecimiento personal».

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